Titulares de la Hermandad

Nuestra Señora de la Soledad

Autor: Pedro de Mena (atribuida).

Cronología: Siglo XVI.

Localización: Real Monasterio de San Jerónimo.

Material: Madera de pino policromado. Imagen de vestir.

Medidas: 155 cm.

Restauración: 2000–2001: Francisco Marín Cruces.

Análisis artístico: Se trata de una Dolorosa de vestir, erguida con las manos entrelazadas, que se nos presenta de frente con la cabeza ligeramente echada hacia delante, mirando a su Hijo que está siendo llevado al sepulcro para su entierro.

Su rostro, que no representa ya el de una mujer joven sino el de una señora, limpio y de suave trazado, está formado por un óvalo alargado perfecto, concentrando en él toda la expresividad. Los ojos, ligeramente rasgados, se nos presentan entornados, empañados por las lágrimas que brotan ya y corren por sus alisadas mejillas, tres por la derecha y dos por la izquierda; las cejas son de suave trazado y las pestañas de pelo natural. La nariz afilada y el mentón prominente ayudan a transmitirnos ese dolor. Además, presenta una boca menuda de finos labios, cuyas comisuras se dejan caer levemente.

Su policromía es clara, acentuando la palidez de la «Señora de Granada», cuya escasez de sonrosado en sus mejillas nos acentúa más el dramatismo del momento.

Ajuar procesional: Orfebrería: Corona de plata de tipo real con doce florones de los que arrancan seis imperios con un sencillo dibujo vegetal; igualmente presenta una diadema cuyo campo aparece rayado y con pequeñas flores, de él salen catorce haces de rayos rectos biselados y doce pequeños ramitos vegetales que terminan en estrellas de seis puntas, todo ello culminado por una cruz. Corona de plata  de tipo real con seis florones en forma de rosas abiertas, unidas por una especie de cortinajes, de los que nacen otras cuatro; presenta igualmente cuatro anchos imperios en los que se representan la flor ya mencionada; forma parte del mismo una diadema cuya decoración calada está compuesta por una rosa abierta entre dos «C» enfrentadas, mientras que por el resto del campo aparece una decoración vegetal y las mencionadas «C»; todo ello se rodea mediante catorce tríos de haces de rayos rectos que se alternan con pequeños tallos vegetales, mientras que entre estos grupos aparece un rayo ondulado, en cuyo centro, sobre un cáliz de hojas carnosas, nace un orbe liso culminado por una cruz, realizado, igualmente, con motivos vegetales. Tres clavos de plata realizados por el orfebre [PONER ORFEBRE]. Bastón de mando con las terminaciones en plata y cuerpo de carey, donado por la viuda del General de Brigada de Sanidad Sr. Velázquez Carrillo de Albornoz. Indumentaria: Saya, mangas, pecherín y manto (1881) de terciopelo negro bordado en hilo de oro por las RR. MM. Jerónimas de Granada. La saya está decorada en su parte inferior por una greca alternada con flores, cuyo interior está adornado por una piedra de distintos colores (rojo, verde y azul); de aquí arranca el bordado que tiene una forma piramidal centrada por una palmera, símbolo de la tierra celeste, de la que nacen quince dátiles; a su lado, dos grandes lazos de flores unidos por un hermoso lazo decorado por perlas y piedras semipreciosas; entre las flores se pueden distinguir dos Aves del Paraíso. El pecherín tiene forma triangular y su composición está centrada por una gran flor abierta decorada de perlas de las que salen diferentes tipos de flores y de hojas; además, en los ángulos de la parte superior aparecen dos racimos de uvas formados por la unión de perlas. Las mangas están adornadas mediante una flor en la parte central rodeada de hojas carnosas y de una trama de tallos que se enredan entre sí. El manto de salida es el más antiguo que se conserva, bordado, como ya hemos dicho, en 1881 por las RR. MM. Jerónimas que se encontraban en su sede originaria, el Convento de Santa Paula. La decoración se concentra principalmente en la parte delantera, con un ramo de flores que nace de una que, a su vez, surge de un entramado de gruesos tallos y hojas carnosas que se extiende por el filo del manto hasta la parte posterior, donde la ornamentación está constituida por un gran lazo de importantes proporciones que sujeta trece tallos de hermosas y variadas flores, flanqueado por otros dos centros de flores que, como en la parte frontal de manto, nacen de otra flor que surge de un entramado de tallos, flores y hojas terminando en la parte inferior en dos de hojas de acanto, junto a las cuales aparece bordado el año de realización del mismo. El resto de tan grandiosa obra de la paciencia y del bordado está sembrado por ochenta y una estrellas de seis puntas. Mantilla de hilo que se utiliza como rostrillo. Fajín donado por la viuda del General de Brigada de Sanidad Sr. Velázquez Carrillo de Albornoz. Un manipulo. Además, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad posee dos trajes más, el conocido como el mudéjar, realizado en terciopelo marrón y decoración geométrica, y otro de terciopelo negro y bordado en oro, cuya decoración está formada por una gran flor de cuyo tallo nacen otras de mediano tamaño, así como una serie de hojas y tallos.

Salida procesional: Viernes Santo.

Observaciones: Junto a la Virgen salen dos pequeños angelitos que portan una estola con los atributos de la Pasión de Cristo.

Bibliografía: BERTOS HERRERA, Mª. Pilar. Imaginería y platería de la Semana Santa de Granada. Granada, 1994; LÓPEZ [–GUADALUPE] MUÑOZ, Juan Jesús. «La imaginería procesional de la Semana Santa granadina: fe y arte». En: Semana Santa en Granada. Sevilla: Gemisa, 1990, t. 1, pp. 245–348; MARÍN CRUCES, Francisco Miguel. «Restauración de Nuestra Señora de la soledad de San Jerónimo». Gólgota. Boletín de la Federación de Cofradías de Granada, 16 (2001), p. 15; MARTÍNEZ GARZÓN, Jorge. Granada en Semana Santa. Granada: IDEAL, 1996.

DESCENDIMIENTO-Y-SOLEDAD-2014-2--(389)

CÓRDOBA SALMERÓN, Miguel. «Nuestra Señora de la Soledad». La Semana Santa de Granada a través de su escultura procesional. El lenguaje de las imágenes. Eds. Miguel CÓRDOBA SALMERÓN, M.ª Dolores SANTOS MORENO y Juan Jesús LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ. Granada: Real Federación de Hermandades y Cofradías de la Ciudad, 2002, pp. 292-294.

Descendimiento del Señor

Autor: Diego de Aranda.

Cronología: Siglo XVI.

Localización:  Real Monasterio de San Jerónimo.

Material: Madera policromada.

Medidas: 179 x 53 cm.

Pasaje evangélico: «Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (…), rogó a Pilato le [dejara] retirar el cuerpo de Jesús. Pilato [lo] concedió. Así llegó y quitó el cuerpo de Jesús. También llegó Nicodemo (el que primero había ido a él de noche) llevando un compuesto de mirra y áloe, unas cien libras. Conque cogieron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, según [la] costumbre [que] tienen los judíos de sepultar. En el sitio donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en que todavía no había sido puesto nadie. Así es que, debido a la “Preparación” de los judíos, pusieron allí a Jesús, porque el sepulcro estaba cerca» (Jn. 19, 38–42).

Precedentes procesionales: Saldrá en el creado Desfile Antológico de 1909, volviendo a salir al año siguiente, 1910, hasta 1921, a excepción del año 1915.

Análisis artístico: La imagen presenta una perfecta y vigorosa anatomía, aunque de modelado algo duro. Cristo se presenta en decúbito supino, con cierta contracción en las piernas, que mantienen en parte la posición que tuvieron en la cruz por la rigidez post mortem y también los dedos en semiflexión.

El rostro, que ensaya la facies hipocrática, está desencajado por el dolor sufrido, es achatado y en él se observa una hinchazón de pómulos, que rehunde los ojos, tallados en la propia madera, y un rictus patético en la comisura de los labios entreabiertos, que permiten ver  labrados los dientes y la lengua. La cabellera, se distribuye en grandes mechones que caen simétricos. La barba es bífida y aparece bien peinada, cayendo en pico sus mechones.

El paño de pureza, que es más bien breve, está ajustado al cuerpo con armoniosos pliegues que debieron estar anudados en el costado izquierdo.

La policromía es notable, algo oscurecida por el tiempo, que salió a la luz tras su restauración, en el año 2018, por las hermanas Lola y Lourdes Blanco. Tenemos que destacar la sangre que es muy abundante y en la que parecen gotas de bulto, al mismo tiempo que se hacen palpables pequeños hematomas de la flagelación. El perizoma aparece adornado por un estofado.

Tras la última restauración, arriba mencionada, las hermanas Blanco apuntaron la atribución a Jerónimo de Quijano.

Exposiciones: Jesucristo y el Emperador cristiano. Granada, 8 de julio al 8 de diciembre de 2000.

Bibliografía: BERTOS HERRERA, Mª. Pilar. Imaginería y platería de la Semana Santa de Granada. Granada, 1994; LÓPEZ [–GUADALUPE] MUÑOZ, Juan Jesús. «La imaginería procesional de la Semana Santa granadina: fe y arte». En: Semana Santa en Granada. Sevilla: Gemisa, 1990, t. 1, pp. 245–348; LOPEZ [–GUADALUPE] MUÑOZ, Juan Jesús. «El Cristo del Descendimiento y la iconografía del Cristo yacente en la escultura granadina» Descendimiento (Granada), 9 (1994), pp. 71–78; LOPEZ [–GUADALUPE] MUÑOZ, Juan Jesús. «El Cristo del Descendimiento y la iconografía del Cristo yacente en la escultura granadina» Descendimiento (Granada), 12 (1997) pp. 33–39; MARTÍNEZ GARZÓN, Jorge. Granada en Semana Santa. Granada: IDEAL, 1996; RUBIO HIDALGO, Manuel y FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Fernando Daniel. Detalles de la Semana Santa de Granada. Granada: Grupo Editorial Universitario, 1999.

CÓRDOBA SALMERÓN, Miguel. «Descendimiento del Señor». La Semana Santa de Granada a través de su escultura procesional. El lenguaje de las imágenes. Eds. Miguel CÓRDOBA SALMERÓN, M.ª Dolores SANTOS MORENO y Juan Jesús LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ. Granada: Real Federación de Hermandades y Cofradías de la Ciudad, 2002, pp. 291-292.